

Detalle del obús caído en el número 56-58 en el tercer piso. En la restauración se suprimieron los balcones cerrados de hierro pero se mantuvieron todos los demás elementos decorativos de la fachada.
Este conjunto documental lo creó el Gobierno de la República para documentar los horrores de la guerra mediante el encargo de una serie de fotografías a los fotógrafos más importantes de la época. Este legado que pasó a conocerse como el Archivo Rojo es uno de los mejores documentos gráficos de aquella barbarie y un homenaje a todas las víctimas. Este trabajo intenta rescatar todos esos lugares de Madrid como recuerdo de como era y es nuestra ciudad.
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